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Pastas frescas para los días de calor

Foto del escritor: Dicomo
Dicomo
23 ene
4 min de lectura

Actualizado: 9 sept

Cuando sube la temperatura, cambian los horarios, el apetito y hasta las ganas de cocinar. Buscamos comidas más sencillas, ingredientes frescos y platos que no nos dejen fuera de combate después de almorzar.


Pero eso no significa que haya que despedirse de la pasta hasta el invierno.


La clave está en elegir preparaciones más livianas y combinar la pasta fresca con verduras, hierbas, tomate, aceite de oliva, quesos suaves y salsas que acompañen sin tapar.


Acá van cinco ideas fáciles para seguir disfrutando de una buena pasta incluso en los días de calor.


  1. Vermicelli con oliva, parmesano y limón

Los vermicelli son livianos, aireados y perfectos para una preparación sencilla. Cuando una receta tiene pocos ingredientes, cada uno debe aportar sabor y la cocción de la pasta tiene que estar en su punto.


Podés servirlos con un buen aceite de oliva, queso parmesano y pimienta negra. Para sumar frescura, agregá ralladura de limón —solo la parte amarilla— y un poco de perejil o albahaca picada.


Si querés convertirlos en un plato más completo, incorporá tomates cherry, cubitos de queso o algunas verduras salteadas.


Tip Dicomo: reservá un poco del agua de cocción y agregala de a cucharadas al mezclar. Ayuda a integrar el queso y el aceite sin necesidad de utilizar una salsa pesada.


  1. Fucille con pesto y tomates cherry

El fucille combina especialmente bien con pesto porque su forma permite que la salsa se distribuya entre la pasta sin acumularse demasiado.


Para preparar un pesto rápido necesitás albahaca fresca, un poco de ajo, nueces o almendras, aceite de oliva, queso rallado, sal y pimienta. Procesá los ingredientes hasta conseguir la textura que más te guste y mezclalos con la pasta fuera del fuego.


Terminá el plato con tomates cherry cortados, unas hojas frescas de albahaca y, si te gusta, un toque mínimo de limón.


Tip Dicomo: no calientes demasiado el pesto. Mezclarlo fuera del fuego ayuda a conservar el color, el aroma y el sabor de la albahaca.


  1. Tallarines con verduras salteadas

Los tallarines frescos son una base excelente para aprovechar las verduras de estación y resolver un plato completo sin demasiadas vueltas.


Podés saltear zucchini, morrón, cebolla, zanahoria, champiñones o los vegetales que tengas disponibles. Utilizá una sartén amplia y fuego fuerte para que se cocinen rápidamente y conserven textura.


Cuando los tallarines estén prontos, incorporalos a la sartén, mezclá durante unos segundos y terminá con aceite de oliva, pimienta negra y algunas hojas de rúcula o albahaca.


Tip Dicomo: prepará primero las verduras y cociná la pasta al final. La pasta fresca no debe quedar esperando mientras terminamos el resto del plato.


Tallarines frescos con verduras salteadas


  1. Ravioles con tomate, albahaca y muzzarella

Una pasta rellena también puede sentirse fresca si la acompañamos con una salsa sencilla.


Cortá tomates maduros en cubos y mezclalos con albahaca, aceite de oliva, sal y pimienta. Podés sumar pequeños trozos de muzzarella o dambo y dejar reposar la preparación unos minutos para que se integren los sabores.


Cociná los ravioles, retiralos con espumadera y agregalos con cuidado. La idea es que el tomate y el queso acompañen el relleno sin cubrirlo por completo.


Tip Dicomo: elegí una pasta cuyo relleno combine con ingredientes frescos y evitá las salsas demasiado intensas. En este plato, menos es más.


  1. Ñoquis dorados con tomates y rúcula

Los ñoquis no tienen por qué terminar siempre bajo una salsa abundante. Después de cocinarlos, podés dorarlos brevemente en una sartén con un poco de aceite de oliva o manteca.


Cuando tengan una superficie apenas dorada, sumá tomates cherry, pimienta negra y unas hojas de rúcula. Terminá con queso rallado o pequeños trozos de queso suave.

El contraste entre los ñoquis tiernos, la superficie dorada y los ingredientes frescos transforma un clásico en un plato diferente y perfecto para un almuerzo sencillo.


Tip Dicomo: escurrí bien los ñoquis antes de llevarlos a la sartén y movelos con cuidado para que no se rompan.


Claves para una pasta más fresca y liviana

No se trata de comer menos pasta, sino de pensar el plato completo.


• Elegí salsas sencillas que acompañen sin invadir.

• Sumá verduras, hierbas frescas y tomates.

• Utilizá aceite de oliva, quesos suaves o un poco de agua de cocción para integrar los ingredientes.

• Tené todo pronto antes de cocinar la pasta.

• Servila apenas esté lista para conservar su textura.


Si querés preparar una ensalada de pasta, cocinala en su punto, escurrila y extendela sobre una fuente amplia para que pierda temperatura. Agregá un hilo de aceite de oliva y mezclá con cuidado. No hace falta dejarla bajo el agua fría, porque puede perder parte de su sabor y textura.


Pasta todo el año

La pasta no tiene una única temporada. En invierno puede llegar a la mesa con una salsa abundante y reconfortante; cuando hace calor, funciona perfectamente con preparaciones rápidas, vegetales, hierbas y sabores frescos.


El secreto está en elegir una combinación que acompañe el momento y dejar que cada ingrediente haga su parte.


Porque siempre es un buen día para comer pasta.

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